lunes, 7 de junio de 2010

' Flotando en el viento.

Cuando no sabès a dònde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabès hacia donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento. A veces hay que desprenderse del equipaje, & como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón, “para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, & su muerte pequeña”. Para que un dìa nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal recodo”, para poder decir “estuve en tal pasiòn”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahì”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento.
El viento lleva, & a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, estàn todas las preguntas & todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

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